La prevención es un factor clave relacionado con las varices
venosas. El papel de la enfermera consiste en instruir al paciente para que
evite permanecer sentado o de pie durante períodos de tiempo prolongados,
mantenga el peso corporal ideal, tome precauciones contra las lesiones de las
extremidades, evite el uso de prendas constrictivas y que camine o haga
ejercicio diariamente.
Después de la cirugía de ligadura venosa, de la que hemos
hablados en entradas anteriores, la enfermera debe aconsejar la respiración profunda,
que contribuye a favorecer el retorno venoso hacia el lado derecho del corazón.
Las extremidades deben ser comprobadas con regularidad en cuanto a color,
movimiento, sensibilidad, temperatura, presencia de edema y pulsos pedios. La formación
de hematoma y el cambio de color se consideran normales. Después de la operación,
las piernas se mantienen elevadas en un ángulo de 15 grados para así prevenir
el edema. Las medias de compresión se
aplican y quitan cada 8 hora durante periodos breves, y se reaplican.
El control a largo plazo de las varices venosas se dirige a
mejorar la circulación, aliviar las molestias, mejorar el aspecto estético y
evitar las complicaciones, como por ejemplo la trombosis superficial y la
aparición de ulceras. Las varices venosas pueden recurrir en otras venas después
de la ligadura venosa. El paciente debe aprender el cuidado apropiado de las
extremidades inferiores, incluyendo la limpieza y el uso de medias de
compresión ajustadas individualmente. El
paciente se debe colocar las medias mientras está todavía tendido, justo antes
de levantarse por la mañana. Se debe hacer hincapié en la importancia de la
posición periódica de las piernas por encima del corazón. El paciente con
sobrepeso puede necesitar ayuda para la reducción de peso. Cuando los pacientes
tienen ocupaciones que requieren periodos prolongados de pie o sentado, debe
cambiar de posición con frecuencia.
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