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jueves, 1 de noviembre de 2012

Enfermedades periodontales...¿ relacionadas con las cardiacas ?

La enfermedad cardiovascular y la enfermedad periodontal, se caracterizan por que dan pocas "señales de aviso" y se ha demostrado que gran parte de la población desconoce que las está padeciendo. La existencia de datos que hacen pensar en una posible relación entre ambas patologías y la importancia de su diagnóstico y detección precoz nos animan a presentar este documento.

Pero lo que de verdad nos interesa en esta entrada es, ¿ contribuye la periodontitis como riesgo a la aparición de enfermedades cardiovasculares?

Durante las últimas décadas, diversos estudios han demostrado la relación que existe entre las infecciones bucales y los padecimientos sistémicos. Por ejemplo, se han realizado muchas investigaciones acerca de la diabetes y su vínculo con ciertas afecciones bucales. Según la Organización Mundial de la Salud, para el año de 1995, 20% de todos los decesos a nivel mundial era causado por trastornos cardiovasculares. En la actualidad este porcentaje se ha elevado a 29%. Dada la alta prevalencia de estas afecciones, es interesante conocer si existe o no correlación entre algunas lesiones bucales y posibles alteraciones del sistema cardiovascular.
Existen factores de riesgo para el establecimiento de la enfermedad cardiovascular; los más destacados son hipertensión, hipercolesterolemia, fumar, diabetes y obesidad. Posiblemente, el más importante es la predisposición genética individual para el establecimiento de dicho padecimiento.
Uno de los principales componentes de las afecciones del sistema cardiovascular es la arteriosclerosis, la cual constituye una alteración progresiva responsable de la morbilidad y mortalidad por padecimientos cardiovasculares y cerebro vasculares. Este trastorno involucra la túnica muscular de las arterias de mediano y gran calibre y puede conducir a la aparición de lesiones isquémicas del corazón y el cerebro. En los pacientes con enfermedad cardiovascular existe un daño al endotelio seguido por la formación del ateroma, lo que provoca una acumulación de lípidos y proliferación celular. Dichos lípidos son, en su mayoría, de baja densidad (LDL) debido a que poseen un alto contenido de colesterol.